Cudillero sube por la cuesta en pisos de casas de colores que parecen pegadas al cantil. Se baja por calles empinadas hasta el puerto, donde se come pescado recién descargado y se mira el mar de frente.
La forma de anfiteatro es lo que lo hace único: no hay otro pueblo en la costa asturiana donde las casas se levanten así, envueltas alrededor del puerto. Merece la pena subir a uno de los miradores para mirarlo desde arriba, y luego sentarse en la terraza a ver entrar los barcos.
Antes o después, se puede andar hasta el faro o hasta la capilla del Humilladero, una pequeña joya gótica a las afueras del pueblo.
Un poco de historia
Pueblo de pescadores documentado desde la Edad Media, durante siglos Cudillero vivió vuelto de espaldas a los campos y de cara al mar: el barrio alto cultivaba, el bajo pescaba. Los «pixuetos» — los de Cudillero — guardaron su propia forma de hablar y sus costumbres marineras, y a finales del XIX llegaron las casas indianas y el Palacio Selgas, conocido como el «Versalles asturiano», a las afueras.
- Desde la casa
- 50 min en coche
- Duración
- 3 h
Cómo llegar
Sin coche
Autobús de línea desde Oviedo o Gijón; parada en la entrada del pueblo y bajada a pie.
En coche
Aparcamiento en la parte alta, antes de entrar al casco.
Antes de ir
- El aparcamiento del puerto es de pago del 1 de junio al 15 de octubre y en Semana Santa; el resto del año es gratis. Las plazas son pocas y se llenan pronto.
- Las calles empinadas son reales: calzado cómodo y sin prisa.
- Para comer pescado en el puerto, mejor entre semana o fuera de pleno agosto.
Precios y horarios se enlazan a la fuente oficial, nunca se copian a la web.


