Un palacio del siglo IX en la ladera del monte Naranco, convertido después en iglesia. Patrimonio de la Humanidad, y a media hora de la casa sin coger el coche.
No parece iglesia porque no se construyó como tal: era un pabellón real con mirador sobre la ciudad, dos pisos superpuestos y una planta superior abovedada que entonces era novedad. Los arcos de piedra, las columnas sogueadas, los medallones en los arcos — todo anticipa el románico dos siglos antes de que llegara.
Junto a la explanada del monumento hay un mirador sobre todo Oviedo: los días claros se ven hasta las cumbres de los Picos. La visita entra dentro con guía, y fuera hay tiempo de sobra para pasear alrededor y hacer fotos.
Un poco de historia
Ramiro I lo mandó construir hacia el año 842 como parte de un complejo palaciego fuera de la capital; las crónicas le atribuyen también la cercana San Miguel de Lillo. Cuando el conjunto cayó en desuso, Santa María se consagró como iglesia — una crónica de 1150 ya la registra como templo — y por eso ha llegado intacta hasta hoy. Patrimonio de la Humanidad desde 1985.
- Desde la casa
- 10 min en coche
- Duración
- 3 h
- Entrada
- 5 €
- Mejor época
- may–oct
Cómo llegar
Sin coche
Bus hasta Oviedo, transbordo y un tramo de subida a pie. La cuesta es real.
En coche
Aparcamiento junto al monumento, limitado en verano.
Antes de ir
- El interior solo se visita con guía y en pases cortos: conviene mirar el horario del día.
- La entrada es conjunta con San Miguel de Lillo. Los lunes por la mañana se entra gratis, pero sin guía.
- San Miguel de Lillo queda al lado: se ven los dos en la misma subida.
- Con lluvia el prado se embarra; calzado cerrado.
Precios y horarios se enlazan a la fuente oficial, nunca se copian a la web.


